La vacuna del herpes reduce un 24 % el riesgo de demencia
Una vacuna pensada para prevenir un doloroso sarpullido podría estar protegiendo también el cerebro: un estudio con más de medio millón de personas vincula la vacuna del herpes zóster con un 24 % menos de riesgo de demencia.
Qué es el herpes zóster
El herpes zóster, conocido popularmente como «culebrilla», es una erupción dolorosa causada por la reactivación del virus de la varicela, que queda latente en el cuerpo décadas después de la infección infantil. Afecta sobre todo a adultos mayores, cuyo sistema inmunitario ya no mantiene el virus tan a raya.
La vacuna Shingrix, introducida en 2017, es una vacuna recombinante y hoy la única disponible en el mercado contra esta enfermedad. Su aparición cambió la pregunta que se hacen los epidemiólogos: ya no es solo si previene el sarpullido, sino si podría proteger algo más.
Un estudio de gran escala
La investigación, publicada en Annals of Internal Medicine, analizó datos de Medicare y registros médicos de más de 500.000 adultos de 66 años o más que ingresaron en centros de cuidados especializados entre 2017 y 2022. Los investigadores compararon a quienes recibieron al menos una dosis de Shingrix con quienes no se vacunaron.
adultos analizados en el estudio
La vacuna más reciente, en la población más vulnerable
«Muchos estudios previos con resultados similares se centraban en una vacuna más antigua», explicó Kaley Hayes, profesora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Brown y autora principal. «Este estudio analiza la vacuna más nueva, solo en una población mayor y vulnerable que no estaba al día con la vacunación».
De las 509.926 personas incluidas en el análisis, solo 8.843 recibieron la vacuna. Los participantes debían ser elegibles para la vacunación y no podían haber recibido antes un diagnóstico de demencia.
Los números, uno a uno
Tras cuatro años de seguimiento, la demencia se desarrolló en el 18,8 % de los vacunados, frente al 24,6 % de quienes no se vacunaron. «Esto se traduce en que aproximadamente uno de cada 17 casos de demencia podría prevenirse», resumió Hayes.
La diferencia equivale a un caso de demencia prevenido por cada 17 personas vacunadas.
Los resultados son coherentes con varios estudios anteriores realizados con una vacuna previa contra el herpes zóster, que también habían encontrado una asociación entre la vacunación y un menor riesgo de demencia.

Correlación, no causalidad
Hay una limitación importante: el estudio no puede demostrar con certeza que la vacuna sea la responsable directa de la menor tasa de demencia. Quienes se vacunaron tendían a ser ligeramente más jóvenes y más sanos, diferencias que también podrían contribuir a un menor riesgo.
Los investigadores ajustaron el análisis para tener en cuenta esos factores y comprobaron que no explicaban del todo la asociación. Harán falta ensayos clínicos para confirmar si la vacuna reduce directamente el riesgo.
Los autores recibieron financiación de GlaxoSmithKline, el fabricante de Shingrix, aunque la compañía no tuvo control sobre el diseño, el análisis ni la decisión de publicar.
Preguntas frecuentes
¿Debería vacunarme contra el herpes zóster solo para proteger el cerebro?
No. La vacuna está recomendada para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones, que es su indicación aprobada. La posible protección cognitiva es todavía una asociación observacional que necesita confirmarse con ensayos clínicos. Lo sensato es seguir las recomendaciones de tu médico o autoridad sanitaria.
¿El estudio prueba que la vacuna previene la demencia?
No. Se trata de un estudio observacional: observó una menor tasa de demencia entre vacunados, pero no puede descartar que otros factores (como estar más sano en general) expliquen parte de la diferencia. Los autores ajustaron por esos factores y la asociación se mantuvo, pero la causalidad queda pendiente de ensayos clínicos.
¿Qué vacuna se estudió?
Shingrix, la vacuna recombinante contra el herpes zóster introducida en 2017 y hoy la única disponible en el mercado. Los estudios anteriores con resultados similares se centraban en una vacuna más antigua.
Por qué importa
«Nuestra cognición está muy ligada a nuestra salud general», señaló Hayes. «Es asombroso ver que algo diseñado para prevenir una dolencia física también puede ayudar a mantener sano el cerebro». El hallazgo apunta a que una medida preventiva ya ampliamente accesible podría beneficiar a la vez la salud física y la cognitiva.
- Vacunados: 24 % menos de riesgo de demencia en cuatro años.
- Equivale a un caso prevenido por cada 17 personas vacunadas.
- Estudio observacional: no prueba causalidad; faltan ensayos clínicos.
Fuente: Universidad Brown vía ScienceDaily, 25 de agosto de 2026. Estudio: Hayes et al., Annals of Internal Medicine, 2026; 179(7):958.
