Los «puntos rojos» del telescopio Webb podrían esconder galaxias enteras

Desde que el telescopio espacial James Webb reveló en 2022 unos extraños objetos compactos y rojizos esparcidos por el universo primitivo —apodados little red dots o «puntitos rojos»—, los astrónomos intentan descifrar qué son exactamente. Un nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal propone una respuesta sorprendente: podrían ser una fase temporal de agujeros negros supermasivos, y las galaxias que los rodean estarían ahí, ocultas a nuestros ojos.

¿Qué son los «puntos rojos»?

Son fuentes compactas, muy distantes y extremadamente rojas que aparecen por todo el universo temprano. La idea dominante es que se trata de núcleos galácticos activos: agujeros negros supermasivos que devoran materia y brillan con intensidad. El problema es que no se comportan igual que los que observamos en el universo cercano. Y hay un detalle aún más desconcertante: abundan cuando el universo era joven, pero su número cae en picado en épocas más recientes. ¿Qué ocurre con ellos al madurar el cosmos?

La galaxia «Saguaro», la clave del estudio

El equipo de Pierluigi Rinaldi (Universidad de Arizona, ahora en el STScI) encontró parte de la respuesta en una galaxia espiral apodada «Saguaro» (WISEA J123635.56+621424.2), cuyo nombre evoca el cactus del desierto de Sonora. Se encuentra en redshift 2, es decir, la vemos tal como era unos 3.300 millones de años después del Big Bang. En su centro hay una fuente compacta y roja que se parece muchísimo a un punto rojo… pero con una ventaja enorme: al estar más cerca, sus brazos espirales sí son visibles.

Combinando imágenes ultravioleta de Hubble con datos infrarrojos y espectroscópicos de Webb, los investigadores concluyeron que los puntos rojos quizá no constituyen una población de galaxias aparte: su aspecto extraño podría deberse en parte a un sesgo observacional. A distancias extremas, las estructuras circundantes se vuelven demasiado tenues para los telescopios actuales, y solo vemos la fuente central brillante.

Por qué importa

«Todo lo creado en el universo primitivo debe convertirse en algo que tengamos alrededor. Teníamos poca idea de en qué se convierten los puntos rojos, pero estos resultados por fin nos muestran cómo encontrar a sus descendientes», resume George Rieke, coautor del estudio. Si se confirma, muchos de esos puntitos rojos no serían rarezas cósmicas, sino galaxias normales cuyo corazón hiperactivo nos impide ver el resto. El siguiente paso será estudiar su evolución a lo largo del tiempo cósmico.

Fuente: NASA/STScI vía ScienceDaily, agosto de 2026. Estudio: Rinaldi et al., The Astrophysical Journal (29 de julio de 2026).

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